jueves, 8 de noviembre de 2012

Reseña: Carpe Diem. Un momento para toda la vida de Javier Dut










Carpe diem. Un momento para toda la vida
Autor: Javier Dut
Editorial: Círculo Rojo
Páginas: 368
ISBN: 978-84-9991-871-6
Año: 2012
Encuadernación: Rústica con solapas
Género: novela juvenil, realismo-romántica





¿Alguna vez te has preguntado quién eres o quiénes son los que te rodean? ¿Realmente sabes todo acerca de tu propia vida, la de tu familia o la de tus amigos? La historia que tienes en tus manos, y que estás a punto de comenzar a leer, demuestra que a pesar de que uno piense que la vida es pura rutina, no es así. En realidad, la vida está llena de sorpresas y momentos que hacen que el mundo de uno dé un giro de 360 grados en el instante más inesperado. Una vez dicho esto, sólo me queda darte tres consejos: nunca pierdas la ilusión por descubrir lo que no conoces. Nunca dejes de soñar con aquello que crees imposible. Y sobre todo... Nunca digas nunca.

[No hay que vivir cada día como si fuera el último, sino como si fuera el primero]



Haciendo justicia a su nombre, esta novela intenta difundir lo importante que es vivir cada momento de tu vida disfrutándolo como algo precioso y único. (Aunque la portada parece querer hacer énfasis en el título, a mí no me ha terminado de gustar). Nos cuenta la historia de Leo, un chico amable y cariñoso, con una vida perfecta, que llega a Madrid tras mudarse su familia, e inmediatamente encuentra su sitio entre un grupo de amigos en su instituto.

Constantemente el autor nos deja ver como cada personaje es moldeado según el tipo de vida que le han dado sus padres, a las consecuencias de nuestros actos e incluso al destino. Pero nada de esto quiere decir que se trate de una lectura difícil de digerir. Tiene un ritmo constante, y la historia avanza de forma continua lo cual hace la lectura más amena. El único bache se encuentra hacia el medio, donde todo transcurre de forma más amena y cuesta un poco seguir la lectura, pero pronto se recupera.

Los personajes son muy simples. Leo es un chico simpático, amable, inteligente, todo le sale bien. Sabrina es la chica que nos entra por los ojos como una persona idealizada tanto por Leo como por Marcos. Marcos es un personaje que le da bastante vidilla al transcurso de la historia, tiene buen corazón pero está corrompido por los celos, la amargura y la soledad, y una sed de venganza enfermiza que raya lo patológico. El resto del personajes son normalitos, o son buenos buenísimos, o malos malísimos, solo al final encontramos algún contraste. Esta falta de variedad de personalidades no me acabó de gustar.  

Como toda novela juvenil, encontramos el factor del amor, mezclado con la intriga y el misterio. Sin embargo, creo que nuestro personaje principal obtiene todo de forma demasiado fácil. Leo pronto consigue a Sabrina, sin ningún impedimento a la vista (aunque sí que lo había), y todos los obstáculos se resuelven rápidamente.

En cuanto al misterio. La verdad, cuando empieza promete una historia jugosa, pero todo se soluciona con mucha rapidez. Pasa de estar en el momento más álgido a “vale, todo el mundo a casa que ya no hay nada que ver”. Supongo que esto se debe a que el autor es novel y no ha sabido dejar en vilo al lector durante más tiempo. 

Los diálogos son muy amplios, y hay muchos constantemente lo cual hace la lectura más ágil y rápida. Sin embargo, encontré algunos diálogos demasiado forzados o moralistas… o sencillamente, que no pegaban con el personaje que hablaba. También algunas situaciones son demasiado forzadas o exageradas. Como si nos quisieran hacer ver al personaje como un villano acabado de salir del infierno  acto seguido se redime… 

El final me dejó de piedra. Aunque parte de ese desenlace se intuía desde el comienzo, no me esperaba tanta tragedia y dramatismo. Aunque en cierta forma lo que ocurre le da más significado a “Carpe diem”. Lo que no me acabó de gustar fueron ciertos hechos que me parecieron demasiado precipitados, y que no los considero componentes de “un final feliz” cuando se trata de adolescentes.

Pero de forma general, ha sido una lectura entretenida. Los valores que pretendía difundir el autor son muy rectos y están bien marcados.


 
Gracias a Javier Dut por mandarme el ejemplar firmado, fue todo un detalle.




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