viernes, 19 de abril de 2013

Reseña: Estudio en Escarlata de Arthur Conan Doyle

 








Título: Estudio en Escarlata
Título original: A Study in Scarlet
Autor: Arthur Conan Doyle
Editorial: Valdemar
Páginas: 221
ISBN: 84-7702-317-4
Encuadernación: tapa dura



Ningún personaje literario ha llegado nunca a ser tan real para sus lectores, ni ha suscitado entre ellos tal pasión por indagar hasta los más nimios detalles de su personalidad, como Sherlock Holmes, «el primer detective consultor de todos los tiempos».
El doctor Watson, su inseparable amigo, admirador, y sobre todo cronista de sus hazañas (o único evangelista del Canon), nos lo presenta en sus aventuras tal y como él mismo lo conoció, a través de una demostración de sus sorprendentes e implacables poderes deductivos y forenses, como una compleja personalidad consistente en una singular combinación de asceta, científico y gentleman, políglota, árbitro de la moral, y a ratos agente de la ley. Doyle publicó a lo largo de su vida 60 relatos (4 largos y 56 cortos: el Canon Sherlockiano) protagonizados por su detective modélico, que fueron apareciendo inicialmente en revistas como Strand Magazine.
Con este primer volumen, Estudio en Escarlata (1883) -un relato inspirado en un suceso real: la misteriosa desaparición del panadero alemán Urban N. Stanger en Londres-, Valdemar presenta la colección Sherlock Holmes / El Canon, una nueva y rigurosa traducción y estudio a cargo de Juan Antonio Molina Foix de los nueve volúmenes de que constan las narraciones completas originales de Sherlock Holmes, siguiendo la prestigiosa edición de Oxford University Press The Oxford Sherlock Holmes (1993).


Voy admitir que hasta día de hoy, solo había visto series o películas sobre Sherlock Holmes. Ya puestos, voy a deciros que, o os ponéis a ver alguna película que data antes de que naciéramos, o toda similitud entre las series y los libros será mera coincidencia.

La historia nos es contada por nuestro querido doctor Watson, que inicia escribiendo un diario donde comienza a anotar todas las singularidades de su compañero de habitaciones. Ambos se conocen por un intermediario que los presenta, pues ambos están buscando a alguien con el compartir alojamiento. Y como es de esperar, Holmes deja al doctor con la boca abierta con su primera impresión. Francamente, admiro a Watson por haberse tomado tan bien que Holmes destripara su vida entera con una sola mirada. 

El primer caso les llega gracias a los inspectores Gregson y Lestrade, ambos están a cargo de una investigación sobre un homicidio imposible. No hay herida, ni arma homicida ni menos, móvil. Solo un cuerpo inerte en el suelo con una cara de terror y la palabra Rache escrita con sangre en la pared. Ah sí, y un anillo de boda de mujer de lo más común. Y a partir de ahí es cuando comienzan a ocurrir… más cosillas.

Watson se nos presenta al comienzo de la historia, contándonos brevemente cuales fueron los hechos que lo condujeron a su actual situación. El resto del libro está dedicado al caso y a Sherlock. Holmes es un hombre muy peculiar y con algunas ideas que seguramente nos suenen de más personajes de historias policíacas. Tiene extensos conocimientos sobre determinados temas que le pueden ayudar en su labor, pero a la vez es un gran ignorante de temas de cultura general. Es un poco prepotente a la hora de trabajar y exponer sus hipótesis, incluso roza los insultos en determinados momentos. Pero su gran pasión se reduce a resolver el misterio, no le importa la fama ni le importa. En esto último es donde Watson interviene y le explica que el fin de sus diarios es precisamente en darle el mérito que se merece.

Algo que me resultó curioso es que el libro está partido en dos. La primera parte llega justo al momento del arresto del asesino, y la segunda comienza con la historia del criminal, y todos los acontecimientos que le empujaron a perseguir y matar a sus víctimas. 

La verdad, he disfrutado mucho de esta lectura. Estoy deseando continuar con las aventuras de este misterioso personaje.  



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